:)
- Me sentí estremecer. Sonreí al recordarle. Miré hacia el horizonte, pensando en aquellas tardes, buscándonos entre las nubes, encontrándonos en besos y sentirnos en caricias. Caricias, prohibidas, preciosas. A pesar de todo lo único que necesitaba era su cara cada amanecer. Verle sonreír. Porque si él estaba, yo también.
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